está la mano siempretibia/guía de turistas/infame acomodadora/mano edecán/mano capitán de barco/está tu mano que va uno apenas reconociéndola
y ¡!
de pronto otra mano. para tus manos mi cordillera/ montaña subiendo/
montaña subiendo a la torre dueña de los oxígenos.

los brazos...
tienes ciudades en los brazos. miro allí una selva de turbios caminos. una morenez solar que me lleva a la miniatura de tus poros. estás vestido tú de tu habitación/de tus secretos/de la música que aún no es la tuya/vestido de tus dudas/ del pudor callejero/vestido de mi vestido/ vestido de mí. allí en tu ropaje me hundo.

me hundo para ser sirena y comenzar a nadarte. cuello de collares/cuello de necedad/cuello de girar hacia donde se disparan los rayos de los ríos/los caudales de las tormentas solares/cuello de poner ahí un desafío/cuello que te camino. recorro tu nuca y ya vislumbro
unas óseas prominencias tuyas: omóplatos rompiendo piel, dándosela al viento para que la rompa en aires y salgan esos bultos, raíces de alas por nacer.

pero estamos en la nuca y las seudosirenas gustan de nadar por las nucas y ahí me hundo y ahí chupar y morder hasta que desborde la sangre. estoy que recorro tu cuerpo a lentas y tientas y llegas con tu altiva soberanía, tu goce de uso de suelos, territorios ajenos y así, sin más, sin pasaporte
encajas tus labios en mi boca
y me ametrallas

tu lengua/tapiz de hormigueros/pez de aguasdulces
tu lengua/último bastión espía/alfajor peruano de cumpleaños
tu saliva/torrente musgo lodazal semilla lluvia santaclareña,

y apenas se está acostumbrando uno a las cosquilla en las arenas interiores de los labios cuando llegas
con un zarpazo hijo de la noche de la selva/
se humedece mi vagina/
me recorre a mí un agua de atardeceres y madrugadas guardadas.

la sangre anuncia el alza, sin mayor vergüenza, de la temperatura y las caderas.
la espalda y la contraportada de mis piernas se adhieren a tí como temiendo que te les vayas
y ya tu espalda es una pista/manantial/muro de contención/espuma para poner mis dedos de azúcar, de piel de tambor, dedos, sobre tu espalda, mis manos...

¡agua, agua! quiero beber agua, encájame todas tus líneas, tus atinadas soberbias, tus manojos de hierba.

tus manos y tus labios se arrojan a mi pecho y me descascaran y chupan la pulpa de mis senos, pequeñas cimas rodeadas de nieve y caldos salados.

te desprendí ya de tus ropas, de tus vacíos/ me desprendí de las prendas que me acobardan y soy así la única que soy, ahí, así

estás sumergido en el líquido de mis ojos/toda la savia de mis trópicos/nado tus infinitudes/nadas mis reconditades/la avalancha de caricias crece como la letra crece y como la sangre y los días y la historia y las palabras y los secretos crecen y los miedos y las certezas y los poemas y los recorreres crecen/viene una explosión de pieles/zafarrancho/ tu piel contra la luz / desierto poblado por hadas y gigantes/las dunas y los vientos arremeten contra mi rostro que pelea con un espejismo de verdes y retoños/camino y recojo y pongo en mi canasto tus lunares, tus sepias, tus bellezas una a una y me siento sobre tu vientre (en un lapsus paréntesis) a desenredar esos nudos de tus vellos, a comer uvas y masticar tu aliento mientras siento, en las yemas de mis dedos, tus besos, está así la cosa cuando se aparece un camino amarillo siniestro, un gato lunático, un pez volador y una carta-invitación a la danza de tu sexo: yo digo que no, me contengo, las brujas no hacemos eso

pero se cierne sobre mí –cosa de segundos—un polvo de piel, de rizos, de miradas, que me penetra pecho y espalda/baja por mis nalgas hasta los tobillo y –en mi texto—a la nota al pie. tu estrategia gana y bajas contundente,
mirada perdida escondida, detrás de los párpados,
con alas abierta, emergiendo de a poco,
y me abres,
guarida,
libro,
para entrar sin guía, sin contexto,
a los renglones, fogatas, viñetas y arenas
de mis más adentros.
abres un ventana, tocas mi pecho, muerdo tus labios
implosión de carnes/reacción en cadena/agua/contracorriente/abismo/abandono/luz/orgasmo anestésico/amnésico silencio/mucho silencio/
descanse en paz
la bruja ha muerto.
descansa en paz sobre su cuerpo el cuerpo del hechicero.

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